El hotel se construye en el año 1932 por iniciativa del Señor Veerburgh, un ciudadano belga enamorado de la bellaza de Cala d'Or.
La construcción original se componía de solamente un edificio disponiendo de 9 habitaciones.
Durante el conflicto del 36 se convirtió en un cuartel, albergando a los oficiales que servían en las baterías instaladas en el viejo fortín árabe situado en la bocana de la Cala Llonga.
Al terminar la guerra vuelve a su cometido original y después de varias reformas durante los años sesenta, fue sometido a una restauración completa en el año 1987.
Ahora dispone de todo el confort de un hotel moderno, junto al encanto de los años de su construcción.
A 60km. de Palma, en un entorno de relajación entre la naturaleza y el mar, te espera un clásico del turismo mallorquín. Un refrescante baño en las playas del parque natural de Cala Mondrago, navegar en aguas de Cabrera, jugar golf o tenis, etc. Todo ello es posible a escasa distancia.